La sensibilidad dental es un problema más común de lo que se cree y puede afectar a personas de todas las edades, advirtieron especialistas de la Facultad de Odontología de la Universidad Autónoma de Nuevo León, quienes destacaron la importancia de atenderla de manera oportuna para evitar complicaciones mayores.
Invitadas al programa Consultorio en Salud de la UANL, las doctoras Myriam de la Garza Ramos y Verónica Arellano Vargas explicaron que esta condición suele manifestarse como dolor o molestia ante estímulos como alimentos fríos, calientes, dulces o ácidos, así como por cambios de temperatura ambiental.
Indicaron que, aunque puede parecer un problema menor, la sensibilidad dental puede estar asociada a diversas causas, entre ellas caries, desgaste del esmalte, exposición de la raíz del diente, fracturas, bruxismo o incluso tratamientos dentales previos, como el reemplazo de amalgamas por resinas.

Es una respuesta del diente a diferentes estímulos. Puede ser algo ocasional, pero también puede incrementarse si no se atiende adecuadamente. Hay diversos factores como el consumo constante de alimentos ácidos, el uso excesivo de productos blanqueadores o problemas como el reflujo gástrico que pueden debilitar el esmalte y agravar la condición.
Dra. Myriam de la Garza Ramos, investigadora SNII Nivel 2
La Dra. Verónica Arellano agregó que una de las causas más frecuentes de la sensibilidad dental es la exposición de los túbulos dentinarios, lo que permite que estímulos externos generen dolor.
Otro factor relevante es el desgaste dental provocado por el bruxismo o la retracción de las encías, lo que deja al descubierto zonas más sensibles del diente. También mencionaron que restauraciones dentales mal ajustadas o deterioradas pueden generar filtraciones que derivan en molestias.
Dra. Verónica Arellano, investigadora

Ante estos síntomas, las expertas recomendaron evitar la automedicación o el uso de remedios caseros sin supervisión profesional, ya que podrían agravar el problema. En ese sentido, subrayaron que productos como el clavo de olor, aunque tienen propiedades analgésicas, pueden interferir con tratamientos dentales posteriores.
El primer paso siempre debe ser acudir al dentista para identificar la causa. Cada caso es distinto y requiere un tratamiento específico.
De la Garza Ramos
Entre las opciones de tratamiento mencionaron la aplicación de barnices con flúor o desensibilizantes, así como la corrección o sustitución de restauraciones en mal estado. En casos más avanzados, podría requerirse un tratamiento de endodoncia.
Las especialistas enfatizaron que la prevención es clave para mantener una buena salud bucal, por lo que recomendaron acudir periódicamente a revisión odontológica y atender cualquier molestia desde sus primeras manifestaciones.
La mejor odontología es la preventiva. Atender a tiempo evita tratamientos más complejos y costosos.



