La misión Artemis II marcará un momento histórico al convertirse en el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de 50 años, desde Apollo 17. Este regreso no solo representa un hito simbólico, sino un paso decisivo hacia la consolidación de una presencia humana sostenida en el espacio profundo.
Impulsada por la NASA, la misión forma parte del Programa Artemis y será la primera en llevar astronautas a bordo del cohete Space Launch System y la nave Orion.
De acuerdo con el Dr. Carlos Alberto Guerrero Peña, investigador de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la Universidad Autónoma de Nuevo León y miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), esta misión representa un punto de inflexión en la exploración espacial.
Artemis II no es solo volver a la Luna; es demostrar que podemos llevar y traer astronautas de manera segura en el entorno del espacio profundo, algo que no se ha hecho desde hace más de cinco décadas.
Dr. Carlos Alberto Guerrero Peña, astrónomo

Una misión clave sin alunizaje
A diferencia de futuras misiones, Artemis II no contempla un alunizaje. Su objetivo es realizar un sobrevuelo lunar con una trayectoria de retorno libre, lo que permitirá validar sistemas críticos como soporte de vida, navegación, comunicaciones y operaciones con tripulación.
La misión tendrá una duración aproximada de diez días y contará con cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Además, será la primera misión lunar en incluir a una mujer, una persona afrodescendiente y un astronauta canadiense en su tripulación.
Lo que está en juego es la validación integral del sistema con humanos a bordo. No basta con que la nave funcione: debe hacerlo bajo condiciones seguras y sostenibles para las personas.

El antecedente inmediato es Artemis I, que permitió probar el desempeño del sistema SLS-Orion sin tripulación. Sin embargo, Artemis II introduce el factor humano, lo que incrementa significativamente la complejidad de la misión.
Para el especialista de la UANL, este paso es esencial para el futuro del programa.
Artemis II es el puente entre el ensayo técnico y las misiones que buscan establecer presencia humana en la Luna. Aquí es donde realmente se mide si estamos listos para dar el siguiente paso.
Ajustes rumbo al alunizaje
La NASA actualizó recientemente su calendario: Artemis III será una demostración en órbita terrestre, mientras que el primer alunizaje tripulado se trasladó a Artemis IV.
Este cambio, explicó Guerrero, responde a la necesidad de asegurar la madurez tecnológica.
Lo que vemos es una estrategia más responsable: se prioriza reducir riesgos antes de intentar el descenso. Eso fortalece la viabilidad del programa a largo plazo.

Uno de los elementos más relevantes de Artemis II es el experimento AVATAR, que analizará los efectos de la radiación y la microgravedad en tejidos humanos mediante tecnología “organ-on-a-chip”.
Este tipo de investigaciones son fundamentales. Si queremos enviar humanos a misiones más largas, incluso a Marte, necesitamos entender cómo responde el cuerpo en el espacio profundo”, explicó el investigador.
Más que regresar: quedarse
A diferencia del Programa Apollo, cuyo objetivo fue llegar a la Luna, el programa Artemis busca establecer una presencia sostenida mediante infraestructura orbital, सहयोग internacional y participación del sector privado.
Para Guerrero, el valor de Artemis II también es narrativo.
Para el público, significa el regreso de los astronautas al entorno lunar. Pero en realidad, es el inicio de una nueva etapa donde la exploración ya no es una carrera, sino un esfuerzo global por permanecer más allá de la Tierra.
Con el lanzamiento programado para este 1 de abril de 2026, Artemis II no solo reabre la ruta hacia la Luna, sino que redefine el futuro de la exploración humana en el espacio.



