Jesús Elizondo, aspirante a la Coordinación de los Comités de Defensa de la 4T en Nuevo León, lanzó este martes un llamado público a los otros cuatro finalistas de la encuesta interna para que definan su postura sobre cuatro gobernantes que actualmente enfrentan cuestionamientos a nivel nacional.
El posicionamiento se realizó acompañado por la diputada local Guadalupe Rodríguez y los diputados federales Olga Lidia Herrera Natividad y José Gloria López, del Partido del Trabajo (PT).
Elizondo reiteró su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum en materia de soberanía nacional y sostuvo que “la soberanía no se negocia” y que “a un mexicano no se le entrega bajo presión”.
Sin embargo, señaló que los integrantes de la Cuarta Transformación no deben ser juzgados por las conductas de actores que, afirmó, no representan al movimiento.
El aspirante recordó que los cinco finalistas en Nuevo León —Clara Luz Flores, Tatiana Clouthier, Waldo Fernández, Felipe de Jesús Cantú y él mismo— cuentan con visa vigente y no enfrentan investigaciones, por lo que pidió “matar ese tema de una vez por todas, con hechos”.

Reta a sus contendientes
Como parte de su tercer reto público, Elizondo pidió a los finalistas fijar una postura sobre los casos de Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa; Marina del Pilar Ávila, gobernadora de Baja California; Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, y Ernesto Ruffo Appel, exgobernador de Baja California.
Esto no es de un partido: es de dar la cara.
Jesús Elizondo
Elizondo aseguró que fue el primero en pronunciarse sobre estos casos y aclaró que desconoce si los involucrados son culpables, aunque cuestionó el silencio alrededor de las investigaciones y señalamientos.
El silencio de uno le cuesta a millones.
El aspirante consideró correcta la defensa de la soberanía nacional encabezada por la presidenta Sheinbaum, pero estableció una diferencia entre evitar la entrega de ciudadanos bajo presión y utilizar la soberanía como argumento para evadir explicaciones.

Una cosa es que México no entregue a nadie bajo presión y otra muy distinta es esconderse detrás de México.
Asimismo, afirmó: El que tenga algo que aclarar, que dé la cara, donde haya que darla.
Señala al silencio como un riesgo político
Elizondo sostuvo que el silencio no representa la práctica del Partido del Trabajo ni la tradición política del norte del país, por lo que su llamado busca evitar que los cuestionamientos nacionales sean utilizados como un arma política durante el proceso interno de Nuevo León.
El silencio es una costumbre que el PT vino a romper.
El aspirante insistió en que la ciudadanía debe conocer la postura de cada uno de los cinco finalistas y consideró que quien pretenda gobernar Nuevo León debe tener la capacidad de abordar estos temas de manera directa.
Yo ya crucé a Estados Unidos. Yo ya di mi opinión, con sus nombres y con el mío. Les toca. Nuevo León está escuchando.
El posicionamiento concluyó con un mensaje dirigido a sus contendientes: En Nuevo León, en la política, el que calla sí otorga.



