Los hábitos posturales, la forma de dormir e incluso pasar largas horas frente a una computadora pueden tener repercusiones en la salud bucal y modificar la manera en que una persona muerde, explicó la Dra. Myriam de la Garza Ramos, investigadora y profesora de la Facultad de Odontología de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
Durante una entrevista, la especialista señaló que la postura y la oclusión —término utilizado para referirse a la forma en que los dientes superiores e inferiores hacen contacto— están relacionadas, por lo que determinadas posiciones adoptadas durante largos periodos pueden generar una cadena de consecuencias que también involucran la respiración, el sueño y las articulaciones.
De acuerdo con la investigadora, permanecer encorvado durante mucho tiempo, especialmente durante la adolescencia o al trabajar frente a una computadora, puede favorecer el desarrollo de hábitos posturales que repercuten en la posición de la mandíbula y, con el paso del tiempo, en la mordida.
Lo importante es identificar el problema. Una alteración en la posición de la mordida puede relacionarse con molestias en las articulaciones, dolores de cabeza, desgaste o fracturas de piezas dentales y otros problemas que podrían requerir tratamientos más complejos.
Dra. Myriam de la Garza Ramos

La especialista también explicó que dormir en determinadas posiciones y roncar pueden estar relacionados con la respiración bucal. Señaló que, en ocasiones, las personas no son conscientes de que respiran por la boca, por lo que es importante observar los hábitos de sueño, particularmente en los niños.
En este sentido, recomendó que madres y padres estén atentos a la manera en que duermen sus hijos, ya que el ronquido y el rechinamiento de dientes pueden ser señales que requieren una valoración profesional.
Otro de los factores mencionados durante la entrevista fue la succión del dedo durante la infancia, hábito que puede influir en el desarrollo de los maxilares y en la posición de los dientes. La especialista subrayó que no se trata únicamente de un problema dental, ya que las estructuras maxilares y articulares también pueden verse afectadas.
La importancia de un diagnóstico oportuno
De la Garza Ramos destacó que el diagnóstico es fundamental para determinar el origen y la magnitud de una alteración en la mordida. Explicó que algunos casos pueden atenderse mediante ortodoncia, mientras que otros requieren la intervención de especialistas en cirugía maxilofacial.
Lo importante es identificar el problema porque, si vamos dejando u omitiendo el tratamiento de manera oportuna, podemos tener consecuencias mayores con la edad.

Entre las consecuencias de no atender oportunamente determinados problemas de oclusión se encuentran el desgaste de los dientes, fracturas de piezas dentales, dolor en las articulaciones y dolores de cabeza. En algunos casos, una atención tardía puede derivar en procedimientos como endodoncias, extracciones o colocación de coronas.
La investigadora explicó que durante una valoración odontológica no solo se revisan los dientes, sino también aspectos estructurales que permiten identificar si existe una alteración relacionada con la posición de los maxilares.
Asimismo, señaló que existen diferentes alternativas de tratamiento, desde la ortodoncia tradicional y otros dispositivos, hasta procedimientos quirúrgicos cuando las características del paciente así lo requieren.
Los hábitos también modifican nuestra salud bucal
La especialista señaló que muchos de los hábitos cotidianos actuales son diferentes a los que tenían generaciones anteriores. Pasar varias horas sentado frente a una computadora, utilizar determinados tipos de mobiliario y dormir en camas con almohadas son prácticas que forman parte de la vida moderna y que pueden influir en la postura.
También explicó que la alimentación y los cambios en la dieta a lo largo de la evolución humana han influido en las características de los maxilares y las piezas dentales. Incluso existen hipótesis sobre una posible reducción futura del número de piezas dentales como parte de los procesos evolutivos.
Sin embargo, subrayó que, más allá de las tendencias evolutivas, actualmente es fundamental prestar atención a los hábitos y atender cualquier alteración de manera oportuna.
Como mensaje final, la investigadora de la Facultad de Odontología de la UANL recomendó no esperar a que aparezca dolor o una complicación para acudir al especialista.
Algo que se puede resolver de una manera muy sencilla en la infancia o en la adolescencia, a veces lo atendemos hasta que es mayor.
Por ello, insistió en la importancia de realizar revisiones oportunas, ya que una detección temprana puede favorecer mejores resultados en el tratamiento y contribuir a una mejor calidad de vida.



