Durante el primer trimestre de 2026, más de siete de cada diez búsquedas de oficinas en la Ciudad de México se concentran en espacios menores a 300 metros cuadrados, reflejando una tendencia empresarial enfocada en optimizar costos, mejorar la productividad y replantear el uso del espacio corporativo.
De acuerdo con datos de la plataforma especializada en inmuebles comerciales Spot2.mx, las empresas han dejado atrás el debate sobre el regreso al trabajo presencial y ahora analizan con mayor precisión qué actividades realmente justifican ocupar una oficina física.
Según explicó Vianey Macías, la oficina dejó de concebirse como un espacio fijo y ahora funciona como una herramienta que debe demostrar su utilidad frente a esquemas más flexibles de trabajo.
Cada metro cuadrado se convierte en una decisión estratégica de negocio. Actualmente las empresas buscan ajustar sin fricción y justificar cada metro con productividad, cultura organizacional y control de gasto.
Vianey Macías

Este ajuste ocurre en un contexto internacional donde el mercado corporativo muestra contrastes. Mientras en economías como Estados Unidos persisten altos niveles de desocupación de oficinas debido a la adopción permanente del trabajo híbrido, en México el mercado ha mostrado una recuperación más dinámica tras la pandemia, impulsada por el regreso parcial a las oficinas y el dinamismo empresarial asociado al nearshoring.
Los datos de la plataforma muestran que la Ciudad de México concentra el 70.6 por ciento de las búsquedas de oficinas en el país, muy por encima de otras plazas corporativas. Monterrey representa el 14.7 por ciento de la demanda, Guadalajara el 8.9 por ciento y Querétaro el 4.4 por ciento, mientras que el resto de los estados suma apenas el 1.4 por ciento.
En cuanto al tamaño de los espacios, en la Zona Metropolitana del Valle de México el 74 por ciento de la demanda se concentra en oficinas menores a 300 metros cuadrados. Dentro de ese rango, los espacios de entre 100 y 300 metros cuadrados representan el 45.7 por ciento de las búsquedas registradas en los primeros meses del año.
La demanda también muestra una fuerte concentración geográfica dentro de la capital. El corredor corporativo de Polanco concentra el 34 por ciento de las búsquedas, seguido por el corredor de Avenida de los Insurgentes con 27.5 por ciento. En conjunto, ambos polos reúnen más del 60 por ciento de la demanda registrada en la plataforma.
Este comportamiento confirma una tendencia que ya se observaba hacia finales de 2025, cuando el promedio de superficie de oficinas explorado en diciembre en la Zona Metropolitana del Valle de México fue de 113 metros cuadrados, el nivel más bajo del año. En meses previos las búsquedas eran más amplias y alcanzaban superficies de hasta 348 e incluso 680 metros cuadrados, lo que evidencia que las empresas han ido ajustando progresivamente sus necesidades de espacio.
El cambio también se refleja en otras ciudades corporativas del país. En Monterrey la demanda muestra un comportamiento más equilibrado: el 38 por ciento busca oficinas de entre 100 y 300 metros cuadrados, el 40 por ciento prefiere espacios menores a 100 metros cuadrados y el 9.4 por ciento mantiene interés en superficies mayores a 500 metros cuadrados.
En contraste, Guadalajara presenta un mercado más concentrado en espacios pequeños, donde el 48.5 por ciento de las búsquedas corresponde a oficinas de menos de 100 metros cuadrados y apenas el 3 por ciento se orienta a espacios superiores a 500 metros cuadrados.
Para Macías, estos datos muestran que el mercado corporativo está entrando en una nueva etapa en la que el tamaño de la oficina deja de ser un símbolo para convertirse en un indicador de eficiencia.
La oficina dejó de ser una apuesta de largo plazo para convertirse en un activo que se calibra. Cada metro se defiende con uso real, no con intención.
La especialista explicó que la reducción de superficie también obliga a las empresas a replantear la organización interna del trabajo, desde la distribución de salas y estaciones hasta la forma en que se fomenta la colaboración entre equipos híbridos.
En este nuevo escenario, el valor de la oficina ya no se mide por la cantidad de días que los empleados acuden al espacio, sino por las funciones que se realizan en él, como reuniones estratégicas, capacitación, colaboración entre equipos y encuentros con clientes.



